El nuevo testamente o marketing del siglo I

Voy a iniciar una serie de artículos sobre el nuevo testamento, en los que quiero mostrar mi visión personal. Intentaré hacer un trabajo de exégesis, pero muy básica, ya que no conozco el griego, el hebreo, ni tan siquiera el latín. Creo que es un buen momento para hacer esto, porque acabo de concluir mi última relectura de los cuatro evangelios canónicos. Si ando fino y describo bien mis ideas sobre este tema, descubriréiss que apenas sabemos nada sobre Jesús, salvo que existió.
Nota previa
No es mi deseo ofender a nadie ni atentar contra la fe cristiana, pero voy a expresar sencillamente lo que pienso, sin tabús ni actitudes sesgadas. Si alguien piensa que se va a sentir ofendido, es mejor que no siga leyendo.
Introducción
Hasta bastante después de la muerte de Jesús, todo lo que la gente sabía sobre él eran pequeños relatos que se transmitían de forma oral. Estos relatos circularon por espacio de 30 o 40 años (quizá más) hasta que a alguien se le ocurrió ponerlos por escrito, anónimamente, entre los años 65 y 75. Aquel primer escrito sobre Jesús es el que hoy llamamos evangelio de Marcos. La palabra evangelio tiene su origen en el griego (εὐαγγέλιον) y significa "buena noticio". La asociación con el nombre de Marcos procede del siglo II, cuando Papías de Hierápolis lo atribuyó por primera vez a un personaje que, no siendo discípulo directo de Jesús, aparece en Hechos como "Juan, llamado Marcos". Ni entonces ni ahora podemos saber quién fue el verdadero autor del libro. Sin embargo, desde el siglo segundo, se dio por sentado que había sido escrito por Marcos. A mi juicio, se buscaba asociar el texto a uno de los seguidores de Jesús; más que a alguien oscuro salido de ninguna parte.
En las fechas en que se escribió el llamado evangelio de Marcos, teniendo en cuenta la reducida esperanza de vida de aquellos tiempos, no quedaba ninguna persona viva que hubiera conocido a Jesús. A la corrupción que, sin lugar a dudas, hubo de sufrir la tradición oral en ese lapso de 30 o 40 años, tenemos que añadirle el que las fuentes fueron un conjunto muy variado de relatos inconexos, cuyo orden tuvo que decidir el propio autor.
Objetivo del autor al escribir el evangelio de Marcos
¿Con qué fin se escribió el evangelio de Marcos? ¿Cuales eran las intenciones del autor? Se sabe que el autor no era en absoluto historiador, cronista ni nada parecido. Es claro que su intención no era narrar hechos históricos. Con toda seguridad, el autor perteneció a una de las primeras comunidades cristianas y, por tanto, la composición del libro obedecía a dos razones: por un lado instruir a la propia comunidad, evitando las desviaciones que irremediablemente iban surgiendo entre tal maremagnum de relatos con sus diferentes interpretaciones; por otro lado, el texto, también estaba destinado a la predicación. Desde el punto de vista de la predicación o evangelización, había que atraer al público y, en cierto modo, vender la imagen de Jesús. Con ese afán de llevar a Jesús hasta las gentes, procuraban adornar la historia para enaltecer y legitimizar a Jesús. Algunos autores añadían cosas de su cosecha, o modificaban el texto para adaptarlo a la imagen que de jesús querían ofrecer.
Los evangelios sinópticos
Son considerados sinópticos, es decir, textos que se complementan y pueden leerse en su conjunto como una sola historia unificada; los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas. El citado evangelio de Marcos fue el primero en escribirse y los otros dos fueron escritos a partir de él y de otra fuente, hoy desconocida, llamada fuente Q. La datación más aceptada para Mateo y Lucas es en los años 80.
Siendo anónimo, como los demás, se pretendió atribuir el evangelio de Mateo al apostol Mateo, el publicano (recaudador de impuestos), porque ese texto contiene numerosas palabras relacionadas con el dinero, cuentas, deudas, cambio, etc. que no aparecen en los demás evangelios. Sin embargo, hoy se piensa que el autor se basó en textos existentes en su época.
El sinóptico que nos queda, el de Lucas, también es anónimo. Se cree que el autor es el mismo que escribió Hechos de los apóstoles, porque ambos textos van dedicados a Teófilo. Un personaje del que no se sabe si era real o ficticio. Parece ser que el estilo y el pensamiento de los dos textos es idéntico. Tradicionalmente se atribuye este texto a Lucas, el "médico querido" al que se refiere Pablo de Tarso en su carta a los colonenses. Hoy se duda de esta, al igual que de las demás atribuciones tradicionales.
Tal como dije antes, es poco probable que alguien que hubiera conocido a Jesús hubiera podido escribir estos evangelios, pues su datación es muy tardía. En un tiempo en que la mayor parte de la gente moría entre los 20 y los 40 años, teniendo en cuenta que Jesús murió alrededor del año 30 de nuestra era y que el primer evangelio se escribe entre el 65 y el 75; una persona con 10 años en el año 30 tendría 45 años en el 65 y 55 en el 75, es decir, lo más probable es que estuviera ya muerta y enterrada, y a todas luces, incapacitada para escribir cualquiera de los evangelios.
El evanelio según San Juan
De nuevo hablamos de un texto anónimo, atribuído al apostol Juan, aunque dada la datación (del 80 al 110) es más creible que fue escrito por la comunidad que Juan había fundado en Éfeso. Este evangelio es muy diferente de los otros tres textos reconocidos como canónicos por la iglesia católica. Está escrito totalmente desde el punto de vista cristiano, por personas conocedoras de la cultura judía y del pensamiento griego. El evangelio de Juan es el más críptico de todos. Parece estar escrito para iniciados, conocedores de conceptos sin los cuales el lector se pierde.
Otros evangelios
En el siglo IV, Eusebius Sophronius Hieronymus, universalmente conocido como San Jerónimo, trabaja en una traducción de la Biblia al latín (desde las versiones griega y hebrea). En ese momento se encontró con multitud de textos de diversos orígenes. Unas veces escritos por los cristianos primitivos, otras veces por los llamados padres o doctores de la iglesia. Textos que a veces aparecían en una versión y no en la otra, etc.
Metido en ese berenjenal, se vio en la obligación de decidir qué libros eran parte de la palabra de Dios, sagrados, y cuales no lo eran. Con esta iniativa se desató una caza de brujas que acabó por eliminar de la Biblia libros que antes habían formado parte de ella. Hemos de tener presente que en el siglo IV ya existía una preocupación por la heregía. Cualquier libro que pudiera dar pie a desviaciones era marcado y separado. Posteriormente, se editarían unos índices de libros prohibidos que se enviarían a todo el mundo cristiano de la época. Habían nacido los textos apócrifos. La mayoría de aquellos apócrifos serían destinados al fuego y hoy podemos leer algunos de ellos gracias al descubrimiento de los manuscritos de Nag Hammadi.
Conclusiones
Después de lo dicho, queda bastante claro que los evangelios eran textos con un objetivo muy definido y que, tanto por su tardía composición, como por su exaltación o exageración de la persona que fue Jesús, no nos permite considerarlos como fuente histórica. Aunque, con los conocimientos adecuados, una lectura pausada y haciendo comparación o exégesis, sí que se pueden entresacar algunos hechos reales. Siempre pensando en términos de probabilidad y nunca con certezas.
Hecha esta advertencia, me dispongo a hacer un ejemplo de exégesis.
Marketing moderno en los evangelios canónicos
En nuestros días es común ver anuncios, en televisión, prensa y los demás medios, en los cuales una persona famosa nos destaca las ventajas de un producto. El concepto funciona por que asocia la fama y reputación de una persona, por todos conocida, con un producto que puede no ser tan conocido.
El evangelio de Marcos, comienza presentando a Juan el Bautista en concordancia con una profecía de Isaías: "He aquí que envío mi mensajero delante de tí, para prepararte el camino. Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor. ...]". Tras esta presentación, donde se identifica a Juan como el mensajero que tenía que venir antes que el mesías, tiene lugar la escena del bautismo de Jesús. Poco antes de esa escena, el evangelista pone en boca de Juan la siguiente frase: "En pos de mi viene uno que es más poderoso que yo, ante el cual no soy digno de postrarme para desatar la correa de sus zapatos.". Entonces aparece Jesús, lo bautiza no sin reticencias, y nos cuenta como el cielo se abre y baja el espíritu en forma de paloma, etc. Y en resumen, nos confirma que Jesús es ese que había de venir detras de Juan, el mesias.
El inteligente escritor del texto, nos presenta a un personaje famoso de más o menos el mismo periodo que Jesús. Un personaje con una reputación de hombre santo sin tacha y además mártir. Comienza citando la profecía de Isaías que sitúa a Juan como el precursor del mismísimo mesías, el ungido que había de liberar Israel. En la época en que está escrito el evangelio, nadie puede decir ya, con certeza, lo que predicaba Juan. Así que, sin nadie que le refute, pone en boca de Juan la ya citada frase en la que Juan se rebaja y otro es ensalzado. Justo después, escribe un encuentro de Juan con Jesús y tras el bautismo, Jesús aparece ya como mesías. En mi pueblo a esto le llamamos no dar puntada sin hilo. Efectivamente, el autor no emplea las palabras en vano y todos los pasos que da van destinados a ensalzar a Jesús. Es típico de los evangelios citar profecías y recoger relatos en los que esas profecías son cumplidas por Jesús. En la misma época de los evangelios existían otros textos parecidos dedicados a otros personajes. Por ejemplo, las aventuras y desventuras de los dioses y semidioses griegos se escribían en relatos de composición semejante. Como, al parecer, los evangelios fueron escritos directamente en griego, y no en hebreo como se pensaba; existe la posibilidad de que su esquema haya sido tomado de otros textos de ensalzamiento, de dioses o personajes mitológicos, anteriores. En este texto, yo veo el marketing del siglo primero. Un documento de la agudeza de aquellos hombres que crearon una religión que aún persiste en nuestros días.
Es bastante posible que mi razonamiento parezca extraño a ojos de muchos. Hemos de ponernos en el lugar de los evangelistas y pensar que eran hombres. Aparte de eso, también hay que tener en cuenta que los antiguos se tomaban muchas más licencias que nosotros a la hora de copiar un texto. Incontadas veces añadían pasajes enteros de su cosecha y alteraban otros del original. Pasaba entonces como con Harry Potter y muchos otros personajes hoy. Es tan famoso que muchos escriben sus fanfic (relatos de fan) con sucesos inventados de forma completamente separada de la autora J.K. Rowling. Los relatos sólo tienen en común el protagonista. Jesús se convirtió en un personaje mitológico muy famoso y era inevitable que la gente escribiera sobre él. Y al final hemos acabado con los cuatro libros que mejor les cuadraban a los padres de la iglesia. Los que mejor servían a sus metas.
Continuaremos con esta serie en un futuro artículo.
Un saludo

