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Feb
10

En qué consiste eso que llamamos magia

 

 

 

La voluntad expresada en palabras, que es cumplida por medios no naturales. Eso es la magia.

"Dios dijo: Haya la luz. Y hubo luz" (Génesis 1,3)

Ese versículo del libro del Génesis refleja uno de los primeros actos de magia del mundo. Dios expresa su voluntad de que exista la luz y esa voluntad se cumple sin nosotros saber como. De hecho, la magia, desde la antiguedad, ha formado parte de todas las religiones y aún prevalece sin que nosotros nos percatemos.

Desde muy joven me intersó el ocultismo. He leido multitud de libros sobre la materia e incluso he tenido mis propias experiencias. No soy poseedor de ninguna verdad iniciática (imprescindible en todas las culturas para realizar la magia), pero estoy en posición de poder aportar bastantes datos a un nivel "cultural" y de pergeñar un esquema de lo que siempre ha sido la magia en todos los lugares y épocas.

Antes de comenzar con la magia en sí, es necesario acercar al lector al sistema de creencias en las que se basa ésta. Vamos pues a esa tarea.

El mundo espiritual
Para un mago es imprescindible creer en la existencia de un mundo espiritual. Pero al contrario de lo que pensamos el resto de los mortales, para ellos, ese mundo espiritual es paralelo y reflejo de el mundo físico. Según el mago, no es que vayamos a ese mundo tras la muerte sino que vivimos al mismo tiempo en los dos mundos, aunque la mayor parte del tiempo sólo somos conscientes de lo que ocurre en el mundo físico. El que parte de nosotros permanezca en el mundo espiritual tras la muerte, es muy posible. Algunas culturas han desarrollado la idea de que el mundo espiritual es complejo, es decir, no es un sólo mundo, sino muchos. Y al igual que en la visión simplista, tenemos vida en cada uno de los mundos espirituales al tiempo que en el físico. Hay quienes han llegado a realizar esquemas de como están organizados estos mundos (a veces llamados planos de existencia) y qué nos podemos encontrar en ellos. Según este modo de pensar, tenemos un cuerpo diferente para cada mundo espiritual. Seguro que algún lector ha oído hablar del "cuerpo astral". Pues bien, esa es la denominación de uno de los distintos cuerpos que tenemos que nos permitiría movernos en el mundo (o plano) astral. Aquí habría tema para varios artículos. Así que sólo voy a referir una visión simplificada. En esos mundos, aparte de nosotros, viven otros seres o entidades. El trabajo del mago, a veces consiste en trasladar su conciencia a ese otro mundo espiritual y moverse por el, quizá para contactar con alguna de esas otras entidades que lo habitan. Esas entidades podrían llamarse de muchas formas: divinidades, demonios, ángeles, espíritus, etc.

Magia espiritual
Al tener que entrar el mago en contacto con esos seres de los planos o mundos espirituales, hay quien ha pensado que ésta es un tipo de magia llamada "magia espiritual". Pero yo me inclino a pensar que no hay tal distinción en el mundo de la magia, pues siempre hay que "trabajar" en el mundo espiritual. Sí podría hacerse una diferenciación, según el uso, en magia blanca o negra; pero las demás diferencias que se pueden encontrar se deben a la cultura del mago.

El altar
Todos conocemos la palabra "altar" y la asociamos con el cristianismo u otras manifestaciones religiosas. Pues tengo que decir que el altar es un elemento básico para la práctica de la magia y que así, en esa modalidad mágica, existe desde la noche de los tiempos. Desde luego se conocen altares desde mucho antes de que alguien pensase siquiera en fundar la religión cristiana.

El altar es a primera instancia una superficie, normalmente elevada para comodidad del mago; dónde se van a depositar todos los instrumentos y símbolos que se van a usar en los rituales mágicos. Como vimos en los apartados interiores, el mago trabaja en los planos espirituales, por tanto, no debería ser necesario ningún elemento físico. Empero, debemos considerar los elementos culturales. Cada cultura tiene una forma de ver el mundo que nos rodea. El acceso a esos "planos de conciencia" espirituales es algo natural en el hombre, pero es razonable que cada cultura contemple diferentes modos de facilitar ese acceso. Algunas veces se emplearán drogas, otras rituales, o quizá las dos cosas combinadas. Hay también culturas que han aprendido a usar de esas capacidades naturales que todos tenemos, y no necesitan drogas ni rituales. El altar, es un elemento cultural más que facilita la ascensión al plano espiritual, llegando a veces a pensarse que es actúa como umbral entre ambos mundos. Invariablemente, es usado en todas las culturas, porque todas necesitan de una superficie dónde depositar sus elementos rituales; aunque sea el mismo suelo. Los magos afirman que en la proximidad del altar la concentración es más fácil. Es por eso que muchos lo utilizan para meditar. Como hemos dicho, es en el altar donde se depositan los elementos que requiere el ritual mágico. Cada persona situará en su altar los elementos con los que más cómodo se sienta. Algunos situarán un pentagrama (estrella de pitagórica de cinco puntas) otros un crucifijo, imagen o estampa de un santo, otros una reliquia, etc. Todos estos elementos van destinados a la protección del mago. No olvidemos que en esos mundos podemos encontrar seres positivos y negativos. Por si acaso, el mago se surte de los símbolos que mejor sienta que pueden protegerle. Parte de los rituales van también destinados a la protección.

Otro de los usos del altar es como depósito de ofrendas. Las ofrendas se usan para aplacar a la entidad con la que se dispone a comunicar, de modo que la intención del mago se vea favorecida. Las ofrendas pueden ser víctimas (sacrificios sangrientos de animales, incluso se han dado casos en la antigüedad de sacrificios humanos), velas, perfumes, alimentos, inciensos, etc. Se ofrece lo que la entidad particular mejor prefiera según los conocimientos del mago. En latinoamérica es común ofrecer tabaco o bebidas alcohólicas. Las ofrendas pueden considerarse el pago por los servicios que esos seres van a prestar al mago.

Desde la antigüedad, se pensaba que el fuego o más concretamente el humo, podía llevar las ofrendas y las peticiones a los seres espirituales, mayormente a Dios. Por ello se quemaban las ofrendas y se aprovechaba para realizar las peticiones en ese momento. Una teoría similar se aplicó a los perfumes, que por su evaporación natural también ascenderían hasta los dioses. Todas esas prácticas se refinarían durante siglos hasta llegar al incienso y las velas.

Actitud del mago
Con relación a las entidades que el mago busca contactar, podemos encontrar diversas actitudes. En ocasiones el mago se somete a la autoridad de esa entidad, pero puede suceder lo contrario: que el mago quiera someter a esa entidad bajo su autoridad. Hablando en estos términos, el lector podrá percibir el peligro que puede llegar a correr el mago. Lógicamente, nadie quiere ser sometido, y menos un ser que puede tener ciertos poderes sobrenaturales. Es tal el temor que se ha suscitado en determinadas culturas, que se ha llegado a tratar de establecer barreras entre el mago y esos seres. A tal fin se dibujaban en el suelo distintos motivos, destinados a contener, unas veces al mago y otras al ser espiritual. El pentagrama circunscrito es el que más se ha visto en películas para estos fines. La idea es que lo que quede dentro no pueda salir, ni lo de fuera entrar. Estas medidas son fruto del oscurantismo de la edad media y quizás la mejor protección es la autoconfianza del mago o, en todo caso, su fe en el medio de protección que use, lo que vendrá a reforzar esa autoconfianza.

Es curioso como la mayor parte de la gente asocia el pentagrama con el mal, cuando en realidad es al reves. Era una medida de protección precisamente contra eso mismo.

Actos de magia
Una vez que tiene el altar dispuesto, está protegiso y ha echo las ofrendas; el mago traslada su conciencia a ese otro cuerpo que tiene en el mundo espiritual, que también forma parte de él. Y lo que hace es usar ese cuerpo para moverse por ese mundo y contactar con el ser que desea. En algunas culturas este acto sucede sin plena consciencia del mago y en estos casos la comunicación parece venirle de su interior. Esto depende del conocimiento que se tenga de la estructura del mundo espiritual y físico. 

Una vez se consigue contactar con ese ser, normalmente se le dirigen unas fórmulas con las que se pide que acepte las ofrendas y que contribuya a hacer realidad la voluntad del mago en ese momento. Probablemente, he simplificado demasiado el tema. Pero es normal, pues se trata de un tema sumamente complejo. Para que el lector se haga a la idea de la complejidad: existen muchos libros (los que quedan son casi todos del medievo) llamados grimorios (de la palabra francesa grimoire o gramática) en los que se ofrece una visión del mundo espiritual; cómo contactar con algunas entidades a las que les ponen nombre y una serie de detalles sobre cómo tratar con ellas individualmente, según el plano en el que habiten; los métodos de protección mejores para cada caso; las ofrendas y rituales necesarios; y un largo etcétera. No es un asunto trivial. Sin una ayuda así, iríamos ciegos a la boca del lobo.

La magia y las religiones
Después de lo leído, el lector puede deducir que hay una base mágica en todas las religiones. En efecto es así. Analizando la historia de la religión que tenemos más cerca, el cristianismo; aunque ya hay algunos vestígios de magia en el antiguo testamento, es seguro que los judíos traen la magia consigo de su exilio en Babilonia, lugar dónde fueron deportados y esclavizados. Esta magia es mezclada con toda su tradición anterior y parte de ella es incorporada al cristianismo.

Volviendo a la frase con la que iniciamos el artículo, qué es una oración sino eso: la voluntad expresada en palabras que "esperamos" se cumpla, por medios no naturales. Tenemos también un altar en todas las iglesias de mundo, dónde el sacerdote ejerce de mago jefe y el resto de la comunidad contribuye con sus ofrendas y oraciones. Esa transformación que acontece en la eucaristía, en la que el pan se convierte en cuerpo y el vino en sangre, la tenemos asimilada y no llama nuestra atención; pero aunque sea una cosa simbólica, es magia en sentido pleno.

Seguiremos este tema con otros artículos, próximamente.

Un saludo

 

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