Novedades marzo 2010

Vista general con Santa Apolonia de Alejandría en la columna del fondo.
He actualizado la página Cristo Virtual.
El proyecto sigue adelante. A veces se avanza muy rápido y otras veces se estanca un poco, pero el proyecto seguirá hasta su término, si Dios quiere.
Requiem por las estrellas
Recuerdo que cuando era pequeño el cielo se veía cuajado de estrellas y no era tan negro. Si me esforzaba, lograba vislumbrar más estrellas en los aparentes huecos. Los largos ratos tumbado contemplando plácidamente las estrellas, tratando de contarlas a veces, son algo que, por desgracia, hoy echo terriblemente de menos. Por aquel entonces teníamos en el pueblo iluminación privada. Es decir, quien más y quien menos tenía una bombillita en la puerta de la calle. Había unas que casi siempre estaban encendidas, pero a cierta hora se apagaban. Entonces las noches eran de otra forma.
Vistiendo a la Soledad
Puesto que estamos terminando la Semana Santa de 2009, he considerado apropiado publicar este artículo. Antes de empezar, me gustaría decir que lo he hecho de la forma más respetuosa posible. En parte, mi objetivo al redactar es preservar esta información para las generaciones futuras.
El misterio de la Semana Santa
En este artículo trataré de dar respuesta a las siguientes preguntas:
¿Qué se conmemora en la Semana Santa? ¿Por qué Semana Santa no cae siempre en las mismas fechas? ¿Por qué secreto medio se calculan las fechas cada año?

Televisión hoy
Siempre he creido que cuando no tienes nada bueno que decir sobre algo, es mejor no decir nada. Los que sigan este blog sabrán que no escribo por escribir. Normalmente escribo cuando pienso que tengo algo que decir. Esa es una de las razones por las que no actualizo asiduamente. La otra es que soy vago xD. Esta vez voy a saltarme ese punto y voy a decir cuatro cosas sobre la televisión.
Quede claro que el sistema de comunicación llamado televisión no es malo del todo. Tiene. desde siempre, una carencia que es la falta de interactividad. Algunos programas televisivos, a lo largo de estos cincuenta y pico años que llevamos disfrutando de la televisión, han intentado darle al televidente la idea de la interactividad, pero siempre ha sido un espejismo. Vengo diciendo ya varios años que nuestra sociedad se está moviendo a gran velocidad hacia el extremo consumismo y que, aunque parece que todo va a mejor, vamos a peor. No me quiero enrollar mucho con este tema. Si hay ocasión, dedicaré algún artículo a esto que posiblemente sea de vuestro interés. De momento ciñámonos a la televisión. Como ejemplo de hacia dónde evoluciona nuestra sociedad. Voy a intentar estructurarlo en los elementos principales que pienso que se ven con más claridad:
1. La publicidad
Cuando yo era pequeño. Por cierto, me encantaba la tele y veía demasiadas horas de tele pero agusto. Quizás a resueltas de aquello ahora estoy como estoy. Nunca lo sabremos. Como decía, cuando yo era chico, en las películas había sólo un intermedio. Así llamábamos antes a las pausas publicitarias: intermedios. En ese intermedio te daba tiempo poco más que a ir a mear. Ahora tenemos anuncios cada tres frases y duran veinte minutos. Pero no para ahí la cosa. Dentro de los programas también se publicitan cosas. A veces se parte la pantalla por la mitad y flash, un anuncio. ¡Nos meten publicidad hasta en las noticias!
2. Consumismo televisivo
Volviendo a cuando yo era pequeño, algunos programas admitían llamadas. Generalmente era para hablar con alguno de los invitados o hacer preguntas. Eran teléfonos normales con el prefijo 91. El coste de la llamada era como mucho interprovincial. Ahora las llamadas son a números 900 que llevan un coste adicional. Cada llamada tiene un coste que se refleja en la pantalla en una letra que casi nadie puede leer. Por supuesto las llamadas son filtrada. Te atiende un contestador y, si tienes suerte, puede salir elegida tu llamada. Aunque claro, no suele pasar eso. Muchos programas incluyen recepción de mensajes SMS por los que el espectador tiene que pagar. Supuestamente esos mensajes lo leen o los ponen en pantalla. Claro, una selección de los que reciban. El caso es ganar dinero y con la publicidad no les basta. No menciono la teletienda, por ser una obviedad.
3. Canales de pago
No quiero resultar cansino, pero antes sólo teníamos dos canales: La primera cadena y la UHF o segunda cadena (hoy la 2). Los dos canales eran públicos. Esto quiere decir que estaban alineados con el estado, con lo que no se podía decir cualquier cosa. Sinembargo, los programas eran entretenidos incluso siendo serios. Por aquella época a mi y a mi hermano sólo nos gustaban los dibujos animados, barrio sésamo y poco más. Algunos había que esperar a verlos a la sobremesa del sábado. Durante la semana empezaban a las cinco y media o las seis. Había horas donde desconectaban y nos colgaban la carta de ajuste o nada. A veces estábamos deseando que llegara el día X para ver el programa P. Cuando empezamos a poder ver otros canales, pensamos que habría mucha más variedad. Al principio fue así, pero se han ido homogeneizando. Ahora tenemos unos cuantos tipos de programa y los repiten hasta la saciedad en cualquier canal que veas. Proliferan los canales de pago y supongo que reducen la calidad de los libres para que nos adheramos a ellos. Nuevamente vemos aquí el citado movimiento al consumo. Un consumo casi siempre indiscriminado. El consumo por el consumo. La calidad se ha convertido en un sello por el que se paga (AENOR por poner un ejemplo). Ya no existe el prestigio ni la honradez, la integridad, etc. ¿Para qué, si podemos comprarlo a golpe de talonario y encima nos lo desgrabamos?
4. Contenidos
Miras la guía de la programación y día tras día tienes la sensación de que no hay nada bueno, medianamente interesante. Las series buenas las repiten hasta la saciedad. Invierten en series de creación propia de bajo presupuesto, siguiendo el patrón del culebrón. Esas series en las que nos relatan la vida de unos cuantos en retazos con cristales de colores. El bueno la mala la buena el malo y paremos de contar.Ya no hay serie que se precie que no tenga unas buenas escenas de sexo, aunque no vengan a cuento. Que es casi siempre. El caso es que salgan tetas y culos. La línea argumental carece de importancia. Total, el telespectador estará empalmao y la conciencia se le habrá mudado de lugar para entonces.
Los programas del corazón no es que proliferen, es que son hiedra venenosa ya y no hay quien los arranque. Este tipo de programas de moral podrida e inteligencia vana, deben de ser muy vistos. Una vez más nos damos una idea de como anda la sociedad. Y dicen que hay crisis... hay más de una.
Todo esto es fruto de una máxima que está en boga en la economía moderna: los beneficios por encima de las personas. Es decir, que lo único que importa son los beneficios. No así a quien perjudiquemos. Al buscarse beneficios, se tiende a proyectar continuamente los programas de mayor audiencia. Con esa moral, nos dan, dentro de las cosas que queremos ver, aquellas con el menor presupuesto posible. Nadie se detiene a analizar lo que convendría que vieramos. No se busca un beneficio cultural o ético para los espectadores sino un mero beneficio económico para la cadena.
Así nos va. No me quiero enrollar mucho más. Si bien me he quedado corto en enumerar las "virtudes" de la televisión, creo que he definido mi opinión sobre los contenidos de la televisión actual y sobre las gentes que los gobiernan. Por todo lo dicho, hace ya tiempo que dejé de ver la tele. Es verdad que la veo a veces cuando como con mi familia, pues ellos no la han abandonado. Pero procuro no observar lo que sucede en esa caja tonta. Os recomiendo lo mismo. Ahora mismo, con Internet, se puede uno preparar su propia programación a la carta sin gastarse ni un euro.
Camino del cementerio
Estudio de la sociedad japonesa medieval
En este estudio de la sociedad japonesa medieval, he querido contraponer los antiguos preceptos con los problemas e hipocresías de nuestra sociedad actual. Dos de los dibujos son acuarelas y el tercero es a lápiz.
En la época Heian, llamada así por la capital Heian-kyo (actualmente Kyoto), las mujeres nobles vestían varios kimonos sobrepuestos. En ocasiones hasta 16. Hoy día, esta costumbre sólo se ve ocasionalmente en los eventos de la familia imperial. Este primer dibujo representa cómo se sentiría una mujer de las de ahora, en julio con 43 grados a la sombra y vestida cereminialmente con sólo 6 kimonos.

Este otro dibujo representa a un varón de la casta samurai, un agerrido bushi. Muy poca gente verá algo extraño en nuestro guerrero. La vestimenta exterior es bastante correcta. Se trata de un kamishimo. Un elemento de dos piezas: la superior o kataginu, con esas formas protuberantes a la altura de los hombros, y la hakama, una falda dividida, originalmente para protegerse las piernas de roces al montar a caballo. El problema lo tenemos al examinar el kimono y el obi. El kimono es un furisode. Uno de mangas muy largas que sólo pueden vestir las mozas casaderas. El obi (cinturón) también es de mujer. Los obis de los hombres son mucho más estrechos y con la hakama puesta apenas se vería. Samurai esconde las larguísimas mangas de su furisode como si le diera vergüenza. Además hay otra cosa extraña. El kamishimo es un elemento de lujo. Un samurái que fuera a luchar no lo llevaría. En cambio, la hakama está recogida en ambas piernas. La hakama lleva un cordel en cada pierna llamado momodachi que sirve para recoger las perneras para que no interfieran con sus movimientos. Al mismo tiempo permitía al oponente ver las posiciones de los pies y así prever los ataques. Esto era una especie de cortesía hacia el oponente. El caso es que el samurai ni lleva la ropa adecuada para luchar, ni tan siquiera una espada.
Por último, a las puertas de un templo, vemos una aprendiz de geisha, una maiko. Esta obra contrasta con las otras dos. Por un lado, la técnica es distinta, y por otro lado la vestimenta y el entorno son los apropiados. La joven viste un furisode correctamente. La única pega es que el cuello aparece descolocado en el lado derecho. Junto con la mirada taciturna, he querido expresar la lucha de esta chica contra la extrema sumisión a la que está sujeta. Dentro de esas ropas que casi anulan su ser, se rebela desenfadada.
Un saludo
En qué consiste eso que llamamos magia

La voluntad expresada en palabras, que es cumplida por medios no naturales. Eso es la magia.
"Dios dijo: Haya la luz. Y hubo luz" (Génesis 1,3)
Ese versículo del libro del Génesis refleja uno de los primeros actos de magia del mundo. Dios expresa su voluntad de que exista la luz y esa voluntad se cumple sin nosotros saber como. De hecho, la magia, desde la antiguedad, ha formado parte de todas las religiones y aún prevalece sin que nosotros nos percatemos.
Desde muy joven me intersó el ocultismo. He leido multitud de libros sobre la materia e incluso he tenido mis propias experiencias. No soy poseedor de ninguna verdad iniciática (imprescindible en todas las culturas para realizar la magia), pero estoy en posición de poder aportar bastantes datos a un nivel "cultural" y de pergeñar un esquema de lo que siempre ha sido la magia en todos los lugares y épocas.
Antes de comenzar con la magia en sí, es necesario acercar al lector al sistema de creencias en las que se basa ésta. Vamos pues a esa tarea.
El mundo espiritual
Para un mago es imprescindible creer en la existencia de un mundo espiritual. Pero al contrario de lo que pensamos el resto de los mortales, para ellos, ese mundo espiritual es paralelo y reflejo de el mundo físico. Según el mago, no es que vayamos a ese mundo tras la muerte sino que vivimos al mismo tiempo en los dos mundos, aunque la mayor parte del tiempo sólo somos conscientes de lo que ocurre en el mundo físico. El que parte de nosotros permanezca en el mundo espiritual tras la muerte, es muy posible. Algunas culturas han desarrollado la idea de que el mundo espiritual es complejo, es decir, no es un sólo mundo, sino muchos. Y al igual que en la visión simplista, tenemos vida en cada uno de los mundos espirituales al tiempo que en el físico. Hay quienes han llegado a realizar esquemas de como están organizados estos mundos (a veces llamados planos de existencia) y qué nos podemos encontrar en ellos. Según este modo de pensar, tenemos un cuerpo diferente para cada mundo espiritual. Seguro que algún lector ha oído hablar del "cuerpo astral". Pues bien, esa es la denominación de uno de los distintos cuerpos que tenemos que nos permitiría movernos en el mundo (o plano) astral. Aquí habría tema para varios artículos. Así que sólo voy a referir una visión simplificada. En esos mundos, aparte de nosotros, viven otros seres o entidades. El trabajo del mago, a veces consiste en trasladar su conciencia a ese otro mundo espiritual y moverse por el, quizá para contactar con alguna de esas otras entidades que lo habitan. Esas entidades podrían llamarse de muchas formas: divinidades, demonios, ángeles, espíritus, etc.
Magia espiritual
Al tener que entrar el mago en contacto con esos seres de los planos o mundos espirituales, hay quien ha pensado que ésta es un tipo de magia llamada "magia espiritual". Pero yo me inclino a pensar que no hay tal distinción en el mundo de la magia, pues siempre hay que "trabajar" en el mundo espiritual. Sí podría hacerse una diferenciación, según el uso, en magia blanca o negra; pero las demás diferencias que se pueden encontrar se deben a la cultura del mago.
El altar
Todos conocemos la palabra "altar" y la asociamos con el cristianismo u otras manifestaciones religiosas. Pues tengo que decir que el altar es un elemento básico para la práctica de la magia y que así, en esa modalidad mágica, existe desde la noche de los tiempos. Desde luego se conocen altares desde mucho antes de que alguien pensase siquiera en fundar la religión cristiana.
El altar es a primera instancia una superficie, normalmente elevada para comodidad del mago; dónde se van a depositar todos los instrumentos y símbolos que se van a usar en los rituales mágicos. Como vimos en los apartados interiores, el mago trabaja en los planos espirituales, por tanto, no debería ser necesario ningún elemento físico. Empero, debemos considerar los elementos culturales. Cada cultura tiene una forma de ver el mundo que nos rodea. El acceso a esos "planos de conciencia" espirituales es algo natural en el hombre, pero es razonable que cada cultura contemple diferentes modos de facilitar ese acceso. Algunas veces se emplearán drogas, otras rituales, o quizá las dos cosas combinadas. Hay también culturas que han aprendido a usar de esas capacidades naturales que todos tenemos, y no necesitan drogas ni rituales. El altar, es un elemento cultural más que facilita la ascensión al plano espiritual, llegando a veces a pensarse que es actúa como umbral entre ambos mundos. Invariablemente, es usado en todas las culturas, porque todas necesitan de una superficie dónde depositar sus elementos rituales; aunque sea el mismo suelo. Los magos afirman que en la proximidad del altar la concentración es más fácil. Es por eso que muchos lo utilizan para meditar. Como hemos dicho, es en el altar donde se depositan los elementos que requiere el ritual mágico. Cada persona situará en su altar los elementos con los que más cómodo se sienta. Algunos situarán un pentagrama (estrella de pitagórica de cinco puntas) otros un crucifijo, imagen o estampa de un santo, otros una reliquia, etc. Todos estos elementos van destinados a la protección del mago. No olvidemos que en esos mundos podemos encontrar seres positivos y negativos. Por si acaso, el mago se surte de los símbolos que mejor sienta que pueden protegerle. Parte de los rituales van también destinados a la protección.
Otro de los usos del altar es como depósito de ofrendas. Las ofrendas se usan para aplacar a la entidad con la que se dispone a comunicar, de modo que la intención del mago se vea favorecida. Las ofrendas pueden ser víctimas (sacrificios sangrientos de animales, incluso se han dado casos en la antigüedad de sacrificios humanos), velas, perfumes, alimentos, inciensos, etc. Se ofrece lo que la entidad particular mejor prefiera según los conocimientos del mago. En latinoamérica es común ofrecer tabaco o bebidas alcohólicas. Las ofrendas pueden considerarse el pago por los servicios que esos seres van a prestar al mago.
Desde la antigüedad, se pensaba que el fuego o más concretamente el humo, podía llevar las ofrendas y las peticiones a los seres espirituales, mayormente a Dios. Por ello se quemaban las ofrendas y se aprovechaba para realizar las peticiones en ese momento. Una teoría similar se aplicó a los perfumes, que por su evaporación natural también ascenderían hasta los dioses. Todas esas prácticas se refinarían durante siglos hasta llegar al incienso y las velas.
Actitud del mago
Con relación a las entidades que el mago busca contactar, podemos encontrar diversas actitudes. En ocasiones el mago se somete a la autoridad de esa entidad, pero puede suceder lo contrario: que el mago quiera someter a esa entidad bajo su autoridad. Hablando en estos términos, el lector podrá percibir el peligro que puede llegar a correr el mago. Lógicamente, nadie quiere ser sometido, y menos un ser que puede tener ciertos poderes sobrenaturales. Es tal el temor que se ha suscitado en determinadas culturas, que se ha llegado a tratar de establecer barreras entre el mago y esos seres. A tal fin se dibujaban en el suelo distintos motivos, destinados a contener, unas veces al mago y otras al ser espiritual. El pentagrama circunscrito es el que más se ha visto en películas para estos fines. La idea es que lo que quede dentro no pueda salir, ni lo de fuera entrar. Estas medidas son fruto del oscurantismo de la edad media y quizás la mejor protección es la autoconfianza del mago o, en todo caso, su fe en el medio de protección que use, lo que vendrá a reforzar esa autoconfianza.
Es curioso como la mayor parte de la gente asocia el pentagrama con el mal, cuando en realidad es al reves. Era una medida de protección precisamente contra eso mismo.
Actos de magia
Una vez que tiene el altar dispuesto, está protegiso y ha echo las ofrendas; el mago traslada su conciencia a ese otro cuerpo que tiene en el mundo espiritual, que también forma parte de él. Y lo que hace es usar ese cuerpo para moverse por ese mundo y contactar con el ser que desea. En algunas culturas este acto sucede sin plena consciencia del mago y en estos casos la comunicación parece venirle de su interior. Esto depende del conocimiento que se tenga de la estructura del mundo espiritual y físico.
Una vez se consigue contactar con ese ser, normalmente se le dirigen unas fórmulas con las que se pide que acepte las ofrendas y que contribuya a hacer realidad la voluntad del mago en ese momento. Probablemente, he simplificado demasiado el tema. Pero es normal, pues se trata de un tema sumamente complejo. Para que el lector se haga a la idea de la complejidad: existen muchos libros (los que quedan son casi todos del medievo) llamados grimorios (de la palabra francesa grimoire o gramática) en los que se ofrece una visión del mundo espiritual; cómo contactar con algunas entidades a las que les ponen nombre y una serie de detalles sobre cómo tratar con ellas individualmente, según el plano en el que habiten; los métodos de protección mejores para cada caso; las ofrendas y rituales necesarios; y un largo etcétera. No es un asunto trivial. Sin una ayuda así, iríamos ciegos a la boca del lobo.
La magia y las religiones
Después de lo leído, el lector puede deducir que hay una base mágica en todas las religiones. En efecto es así. Analizando la historia de la religión que tenemos más cerca, el cristianismo; aunque ya hay algunos vestígios de magia en el antiguo testamento, es seguro que los judíos traen la magia consigo de su exilio en Babilonia, lugar dónde fueron deportados y esclavizados. Esta magia es mezclada con toda su tradición anterior y parte de ella es incorporada al cristianismo.
Volviendo a la frase con la que iniciamos el artículo, qué es una oración sino eso: la voluntad expresada en palabras que "esperamos" se cumpla, por medios no naturales. Tenemos también un altar en todas las iglesias de mundo, dónde el sacerdote ejerce de mago jefe y el resto de la comunidad contribuye con sus ofrendas y oraciones. Esa transformación que acontece en la eucaristía, en la que el pan se convierte en cuerpo y el vino en sangre, la tenemos asimilada y no llama nuestra atención; pero aunque sea una cosa simbólica, es magia en sentido pleno.
Seguiremos este tema con otros artículos, próximamente.
Un saludo



